En nuestro país colonial, que se dice democrático, se reunieron el cardenal, el neoliberal y la mafia. Rezaron juntos el señor de la sotana que dijo que los derechos humanos son una cojudez, el neoliberal que considera que a los andinos no les funciona bien la cabeza por estar en zonas tan altas donde no llega el oxígeno y la representante de la mafia, hija del condenado por crímenes de lesa humanidad. 

El cardenal fue el mediador de la reunión, ya medió antes, se ofreció al dictador para ayudar con una “mediación neutral” y salvar vidas, y con su “mediación” hubo muertos y ejecutados. Luego el cardenal lloró lágrimas de cocodrilo, pero eso no lo salvará. Este mediador que piensa que las mujeres andan provocando, y que por eso existen tantas violaciones en el Perú, sabe que no le espera el cielo, lo sabe muy bien. 

Mientras el cardenal sirvió tecito en su casa, seguro que Keiko y PPK recordaron aquellos grandes momentos en los que hacían mítines juntos para salvar al Perú.

Ya dijo el hombre de la sotana que esta vez no nos preocupemos, nos informó que en esta mediación para decidir los destinos del país todo va salir muy bien “Lo que puedo decir, con mucha prudencia y humildad, es que son dos personas correctas y están en una situación ideal para dar un paso juntos.” Amén.